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Tu QR, tu cara si quieres, y una foto de cada entrada que se borra sola a los 30 días. Nada de esto es obligatorio salvo lo primero, y lo primero no necesita ni la app.
Sin app, sin batería y sin datos. Se puede imprimir y llevar en la cartera.
No caduca nunca y no se puede quitar: es la credencial de quien se quedó sin móvil.
Se activa en persona, en el mostrador, con el texto delante. Se apaga desde tu app cuando digas.
Al pasar el QR compara 1:1 contra tu ficha: informa a recepción, nunca deniega.
Sólo el recorte de la cara, nunca la foto entera de la recepción. También si se deniega.
Treinta días y se borra sola. Hay cartel en la puerta, porque esto se avisa antes.
Hoy el modelo clasifica y una persona firma. Cada corrección de esa persona vuelve al dataset, así que el sistema no pretende tener razón: pretende ser auditable y mejorar con uso. Estos son los números de hoy, con su fecha.
Estamos instalando el sistema club por club, así que el precio lo cerramos con cada uno según su tamaño, su hardware de puerta y si quiere el análisis de peleas. Y las funciones se ajustan a cómo trabaja ese gimnasio: cada club entra con lo que le hace falta, no con todo encendido. Cuando la tarifa sea estable, se publica aquí.
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